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domingo, 17 de enero de 2016

Éstas somos nosotras


Hace mucho tiempo que no escribo,  ni aquí  ni en facebook,  en ningún sitio.  Comparto publicaciones pero no comparto lo que pienso,  lo que hay realmente dentro de mi.

La Carla adolescente, la carla joven o anterior al exilio,  era un ser político,  reivindicativo.
Quien escribió un día es mi muro y me lo follo cuando quiero,  hace mucho que no folla...

Y éstas somos nosotras.

Colechamos desde el minuto 1 y seguimos haciéndolo.
Disfrutamos de la lactancia desde el minuto 1 y seguiremos hasta que ambas queramos. 

Nunca he dejado que Julia llore sin un abrazo, un consuelo o con la certeza de que estaría a su lado hasta que quisiera ese abrazo.
En mi casa no hay premios ni castigos,  no existe la niña buena ni la idea de portarse bien.  ¿ Portarse bien según quién? ¿Según las expectativas y necesidades del adulto o según el estado evolutivo de la niña en cada momento?
Papá Noel no viene porque sea una niña buena,  viene porque quiere compartir ese momento de felicidad con ella independientemente de su comportamiento y/o acciones.

En mi casa hay normas, pero pocas.
No gritamos y nos hablamos con respeto.
Nos pedimos perdón cuando nos equivocamos o no hemos sabido (o podido) hacer frente a una situación de una manera respetuosa o empática.  Todos nos equivocamos,  mamá y papá también.
Lloramos cada vez que lo necesitamos.  Estamos tristes si es lo que sentimos.  También nos enfadamos.  No hay sentimientos buenos o malos,  permitidos o censurados.  Todos y cada uno de ellos forman parte de nuestra vida y tienen su función
Y la más importante, no agredimos a los demás ni permitimos que otros nos agregan.  La integridad física y emocional es lo primero.

Julia no va al colegio y no irá hasta que ella quiera o sea la edad de escolarización obligatoria (que en España es a los 6 años)
Me niego a dejarla en una institución que busca crear seres sumisos y obedientes, no quiero que sea ni sumisa ni obediente,  quiero que sea un ser crítico y libre.
Me niego a que el conductismo asome la cara e intente domar a Julia como si de un perro adiestrado se tratase.
Qué pasará cuando lleguen los 6 años,  que ya no será una niña de 3 y tendrá más recursos.  Que espero haber dado con el colegio público que se adapte a nuestro estilo de crianza. Que espero que este país haya cambiado de gobierno y las cosas sean diferentes...
Quienes no conozcan a Julia y,  con lo que se transmite en España que debe ser un niño, pensarán que julia va pintando por las paredes,  que come sólo chocolate y se orina en el suelo.  Pero nada más lejos de la realidad. Y esto queda mal que lo diga yo así que lo digan quienes la conocen :)

Y por último,  haber vivido en tres países diferentes te permite ver otras realidades,  otras formas de hacer las cosas.
Simplemente con ir a un parque puedes ver qué le falta a esa sociedad,  dónde cojea.
Primero verás cómo está el parque,  si está limpio,  si los que allí están se encargan de que lo esté.
Si hay cuartos de baño para los niños y cómo están éstos.
Cómo se comportan los niños con el resto de niños y con el parque.
Cómo se comportan los padres con el parque y con sus propios hijos
Están los padres?
Y así podría seguir horas pero todas las respuestas me llevarían a que en España hay algo que está mal,  muy mal.  Y no voy a ir más allá porque eso daría para otro post,  sólo diré que estoy aquí pero aún hablando el mismo idioma no nos entendemos.

Se despide una Carligochi con un déficit de sueño importante que algo bueno tenía que tener.

lunes, 25 de marzo de 2013

Así es la maternidad, es ahora y será para siempre.

Seis meses intensos, quizá los mas intensos, con las mas variadas emociones conviviendo bajo el mismo techo, y el amor, redondo, haciéndolas crecer o desaparecer. Así es la maternidad, es ahora y será para siempre.

Ha habido momentos difíciles, sobre todo con la lactancia, la cual, curiosamente, es, hasta ahora, la cosa mas bonita que YO, como hembra, como mamífero, he vivido, vivo y viviré hasta que ambas lo deseemos.

La lactancia es placer, entrega, conexión, es animal, y, precisamente por eso, una imagina que va a ser coser y cantar, pero nada mas lejos de la realidad....los 3 o 4 primeros meses son adaptativos. Tú tienes que adaptarte a esa nueva faceta, tu cuerpo ha de doblegarse, la bajada de la leche, en mi caso un  exceso en la producción de leche y una bajada demasiado fuerte. Tu bebé tiene que adaptarse a ti y tú a él. Para ambas ha sido algo nuevo y hemos tenido que aprender.

Una vez instaurada, cuando ves sus ojos tras tu pecho, esa mirada que solo una madre puede contemplar, comprendes que toda esta gran obra de ingeniería que es la capacidad de alimentar a otros, es el regalo más bonito que puedes hacerle a tu hija y el más bonito que tu cuerpo puede hacerte a ti. Tu pecho se ha convertido en alimento, consuelo, vínculo, en oportunidad.

Otra cosa que me encanta de la maternidad, en realidad de Julia, es su sonrisa, eterna y desinteresada; amable y cómplice, la cual acompaña con toda su cara, y es que Julia cuando sonríe lo hace con boca, ojos y mejillas. Es una niña feliz, reflejo de una crianza respetuosa que deja madurar al bebé a su ritmo, sin imponer patrones de sueño antinaturales para la maduración de su cerebro. Sin rutinas adultas impuestas a un ser en proceso de crecimiento, sin adultocentrismo y con mucho apego y contacto piel con piel, o , lo que se ha llamado exterogestación.


Aunque no todo ha sido felicidad....La privación de sueño me ha pasado factura más de una vez y he sentido que mi cuerpo no me pertenecía y mi cerebro era incapaz de activar el botón de paciencia...por suerte, a los dos meses ya estaba lista para retomar mi amado yoga y he podido fluir en la mat. Inhalando profundo y exhalando lo que no necesitaba, domando mi cuerpo y mi mente para empezar y acabar el día con una sonrisa. Y sino, siempre te puedes dibujar una carita sonriente que te recuerde lo afortunada que eres y que, no dormir, que no se duerma; que tenga el día torcido o que, probablemente, lo tengas tú; es solo una parte mas de la maternidad que para nada la define. Sonríe!!

Así han sido estos 6 meses: intensos

Se despide una mamigochi redonda de amor

domingo, 23 de septiembre de 2012

La explosión: El parto y nacimiento



Somos mamíferos, somos animales, estamos preparados biológicamente para el alumbramiento.  Pero precisamente esa "superioridad" que nos da el bipedismo y nuestro cerebro más desarrollado,  hace que nuestros partos, al contrario que en el resto de animales, sean más dolorosos por lo estrecha de nuestra pelvis y el gran tamaño de la cabeza de nuestros bebés. También hace que nuestros bebés nazcan tremendamente indefensos y su primer año de vida dependan totalmente de sus padres, lo que significa brazos y más brazos, estar en constante contacto con sus progenitores y ser protegidos de cualquier cosa que pueda amenazar esa sensación de paz tan necesaria para su desarrollo como seres independientes y seguros. Y una vez dicho esto, comencemos con ese mágico día en el que ella iluminó nuestra vida.

5:00 El despertador natural de Julia.

La noche anterior el cielo estaba tremendamente enfurecido, la lluvia no paraba de caer y los truenos no cesaban. Pero fue un trueno en concreto, a eso de las 5 de la mañana el que despertó a Julia. Empecé a tener dolores de regla y parecían más constantes que los que había tenido los días anteriores, pero al poco volvieron a desaparecer, o tal vez no, el caso es que Sergio y yo nos levantamos porque la tormenta nos había puesto en pie.
Como buena maruja que soy, y porque teníamos una cita en el hospital que acaban durando tres horas, me dediqué a limpiar y a preparar canelones para dejar la comida lista.

10:30 La revisión semanal.

A las 10:30 ya estábamos en el hospital para mi revisión semanal y parece que tenía contracciones algo más constantes. De 11:00 a 13:30 estuve en una sala de espera repleta de gente teniendo contracciones cada 6, 5 minutos y luego cada 3. Lo que me preocupaba es que si había empezado el parto prefería irme a casa a dilatar y  volver cuando el parto estuviera bastante avanzado ya que tenía un montón de herramientas para usar que me ayudarían en el proceso. Les dijimos que si no iba a entrar ya que me iba a ir para casa porque parece que tenía contracciones regulares, así que me monitorizaron y explorarón y, SORPRESA; ya estaba de 4 cm. Que bien, no me lo podía creer, ya he hecho un buen camino, Julia estará con nosotros en unas horas. Las primeras lágrimas brotaron de mis ojos como la lluvia que había despertado a Julita, definitivamente es una mujer de agua.

14:00 Delivery Room.

A las 14:00 ya estábamos en nuestra delivery room al estilo inglés. Una habitación con silla de parto, cama reclinable, pelota de pilates...Sergio y yo, acompañados de nuestra matrona, ayudaríamos a Julia a venir al mundo.

Lo primero que hice es enseñarle mi plan de parto a la matrona donde quedaba más que claro que lo que buscaba era un parto respetado y lo más fisiológico posible.

Las contracciones empezaron a ser más fuertes, recordé que en ese momento tenía que dejarme ir, la oxitocina es nuestra mayor aliada, nuestra droga natural para afrontar el parto.
Con cada contracción inhalaba fuerte y dejaba mi útero relajado, expulsando el aire por la boca, era como dejarme ir...y funcionaba. Sergio no dejaba de masajear mis riñones y se adaptaba perfectamente a cada cambio, cada contracción. Pase de una silla a una pelota de dilatación, hasta que empezaron a ser más y más fuerte, era el momento de que el poder del agua caliente hiciera su trabajo. Me metí en la ducha y deje que el agua  resbalara sobre mi útero y mis riñones, que placer. No sé cuanto tiempo estuve pero sé que le dije a Sergio, "menuda factura les va a venir del agua".

Llegó un momento en el que ya no podía mantenerme de píe en cada contracción así que decidí salirme de la ducha e intentar volver a la pelota, era imposible, un dolor insoportable sacudía todo mi cuerpo y no era capaz de manejar mi respiración. Había leído tanto acerca del proceso de parto que sabía que hay un momento entre los 7 y los 10 cm donde muchas mujeres sienten que no pueden más con ese dolor, es el último camino para empezar la expulsión y pensaba que no iba a tener tanta suerte de estar ya en ese punto. Apenas llevaba dos horas...imposible haber llegado ya.

A cuatro patas, apoyada en la pelota de pilates empecé a sentir que a lo mejor no era capaz de manejar el dolor, necesitaba saber cuánto más quedaba para empezar a pensar en otras opciones. Les pedí que me explorarán, si quedaba mucho no iba a poder... Ya estaba de 9 cm, no me lo podía creer, Julia ya está aquí.

Me preguntaron si quería que rompieran la bolsa, algo que yo había puesto en mi plan de parto como una practica a no realizar, pero estando tan cerca de la expulsión sabía que una vez rota el proceso empezaría ya, así que accedí. A las 16:30 ya estaba preparada para empujar.

16:30 El último empujón.

Para mi esta fue la fase más difícil de todas, y eso que pensaba que resultaría la más fácil, pero estuve una hora empujando antes de que naciera Julita. Su cabeza asomaba, pero volvía para dentro...la matrona no me metía prisa, pero me dijo que podía necesitar una pequeña episiotomía si no quería desgarrarme,  le dije que si era necesario mejor hacerla.

Yo seguía empujando y nada, de cuatro patas pasé a estar de lado. Con cada contracción pensaba en mi útero trasportando a Julia, lo visualizaba y no había manera.
Hasta que no pude tocar su cabecita, y miré que llevaba ya casi una hora empujando, no di el empujón definitivo, la cabecita de Julia estaba fuera. Ella abrió los ojos y sacó la lengua.
Otra contracción, otro empujón y estaría con nosotros. Y así fue, la oí, la cogí de entre mis piernas y la puse sobre mi pecho desnudo, no podía ser más feliz, era ella, nuestra pequeña Julia. Preciosa, pequeñita y suave.

Ya no me importaba nada, ni la pequeña episiotomía, ni la hora empujando, ni un agujero en el espacio, eramos nosotros, los tres juntos, sintiendo el amor en cada poro de nuestra piel, amor es su nombre.

A los 10 minutos Julia ya estaba mamando, creo que se tiró una hora antes de volver a quedarse dormida. Se enganchó de forma natural y la oxitocina volvió a hacer de las suyas...estábamos conectadas, drogadas y me sentía algo más eterna.

El parto fue genial, tal como lo había planeado (menos por la episiotomía), en tres horas y media tenía a Julita conmigo, sin epidural, sin anestesias, sólo ella y yo trabajando, dejándonos llevar por nuestros instintos animales.

Llevaba nuevo meses preparándome para este día, sin duda la mejor manera de enfrentarse a algo es el conocimiento, conocer tus opciones, tu cuerpo, qué es necesario y qué no lo es, por qué la instrumentalización y medicalización de los partos no ayuda a la madre ni al bebé y que, en definitiva, estamos preparadas para parir y podemos hacerlo si nos dejan, sin presiones y como nosotras queramos. Es nuestro cuerpo y el momento más feliz de nuestra vida como para que lo estropeen malas prácticas.

Se despide una mamigochi con ojeras.

domingo, 8 de abril de 2012

El trabajo más importante del mundo.

Cuando sabes que vas a ser madre (padre) empiezan a invadirte un montón de sentimientos, ideas, preguntas que antes no formaban parte de tu día a día y que ahora te acompañarán toda tu vida, puede que algunas desaparezcan en el momento en que sostengas por primera vez a esa personita que ha estado creciendo dentro de ti, pero muchas de ellas nunca se irán.... "¿Qué es lo mejor para mi hij@?, ¿Soy, seré, un buen padre/madre?, ¿cómo debo educarlo?..."  Y aquí es cuando aparecen un montón de "expertos" diciendo cómo debes actuar en cada momento. Estos pueden ser "expertos cotidianos" o famosos escritores con bestseller tras sus espaldas, pero, ¿hasta que punto podemos confiar en estos consejos que tantas veces nos parecen inhumanos?

Siguiendo las preguntas que mi inquieto cerebro de premamá me hacía di con el libro "Bésame Mucho: como criar a tus hijos con amor" de Carlos Gonzalez, experimentado pediatra que defiende el sentido común como el mejor método para guiarnos en esa importante tarea que es el cuidado y educación de nuestros hijos. Carlos está en contra de teorías que propugnan una educación rígida o conductista, como el famosísimo Método del Doctor Estivill, entre otras. Básicamente lo que defiende es una educación de los hijos basada en el amor, el respeto y la libertad.  No son nuestros súbditos, a los cuales hay que domar y doblegar.
Tira por tierra muchos de los actuales "estándares de la educación del bebé", los cuales encontramos en procesos dictatoriales donde se buscaba crear a ciudadanos obedientes... Pero no creáis que es un manual de lo que debes hacer, para nada, es un libro de sentido común escrito por un pediatra con una dilatada carrera como tal.

A mi lo que más me ha sorprendido siempre de libros como el de Estivill es las cualidades que se le atribuyen a un bebé de tan sólo tres meses como son el chantaje emocional, ¿de verdad creemos que un bebé sabe manejar sus emociones con tal control que pueda doblegar a sus padres mediante un llanto planeado y premeditado?, ¿pero qué clase de personas traemos al mundo?, ¿nacemos ya con esas nociones?, entonces, ¿somos "malvados", "egoístas", "planificadores" y "controladores", por naturaleza? Me parece que vemos en esos seres inocentes, que lo único que quieren es sobrevivir, y es el único instinto que poseen en ese momento, nuestras propias debilidades y perversiones del ser adulto.

Pero para apoyar lo que Carlos Gonzalez dice, o olvidarnos de una vez por todas del "duérmete niño" y de lo sádico que resulta dejar llorar a nuestros hijos, he encontrado el capítulo de Redes 447: “El cerebro del bebé”, donde Punset entrevista a Sue Gerhardt, una psicoterapeuta y psicoanalítica británica que ha dedicado toda su vida profesional al estudio de los bebés y como la influencia del afecto en el desarrollo emocional de los más pequeños tiene efectos en la vida adulta.

Gerhardt ha encontrado evidencias de que el cerebro de los bebés se desarrolla de manera diferente en los primeros meses de vida dependiendo de la cantidad y el tipo de atención que reciben en ese momento, lo cual repercutirá en su vida adulta. Nos dice:

 "(...)ciertamente, desde el momento del nacimiento hasta los dos o tres años, se desarrollan muchos sistemas importantísimos en el cerebro, especialmente los que utilizamos para gestionar nuestra vida emocional: la respuesta al estrés, por ejemplo. Los diferentes circuitos bioquímicos cerebrales en el cerebro superior, concretamente en la región orbitaria frontal, se empiezan a desarrollar en ese."

Y, ¿qué repercusión tiene esta falta de atención? Para Gerhardt: 

"Lo importante es que el bebé no se estrese demasiado. Si no lo hace, sea cual sea la manera en la que sus padres le cuiden, le irá bien. Pero el problema es que si este proceso persiste durante demasiado tiempo, o se cronifica durante semanas o meses, puede tener efectos muy perjudiciales, especialmente para los bebés. Algo que creo que debo explicar es que los bebés no pueden gestionar un estrés excesivo."

Vale, eso parece lógico, pero qué estresa a un bebé, a nosotros el trabajo, la economía, nuestras relaciones sociales....pero a ellos.

"(...)para un bebé estar lejos de su cuidador durante demasiado tiempo es muy estresante, ¡porque le va en ello la supervivencia! Un bebé no sabe si sobrevivirá o no: necesita a alguien que le cuide."

¡¡Ajá!! Eso de dejarle que llore hasta que se acostumbre a dormir sólo, sería una de las formas más efectivas si lo que queremos es estresar a nuestro bebé, pero como ésta muchas otras que propugnan "la doma de la cría", la cual se nos presenta como retadora, controladora y manipuladora.

Yo me quedo con lo siguiente:

"(...)el tacto está resultando muy importante para el desarrollo. Así que hay que sostener en brazos al bebé, llevarlo a los sitios, tocarlo. todo lo que genere placer, de hecho; porque las pruebas parecen demostrar que las sustancias bioquímicas relacionadas con el placer y con todo lo que genera placer realmente ayudan a que se desarrollen las funciones superiores del cerebro. Por tanto, mantener el contacto visual, sonreír, jugar, y divertirse con el bebé… Tener en brazos al bebé, tocarlo, masajearlo. todas estas cosas ayudan mucho, no solamente porque quizá formen parte de la gestión del estrés, sino también porque ayudan a la región orbitaria frontal del cerebro.
Para algunas enfermedades mentales, como los trastornos de la personalidad (y ahora hablo como psicoterapeuta que trabaja con adultos que padecen algún trastorno o se sienten infelices) la investigación actual demuestra que, en los trastornos de la personalidad, concretamente, todo apunta nuevamente a la primera infancia. Hay una enfermedad llamada trastorno límite de la personalidad. "


No dejes que tu bebé llore, no le limpia los pulmones, no llora porque si, nadie llora sin razón, no lo hace para ponerte a prueba, sólo necesita saber que estás ahí, necesita sentir tu piel, olerte y saber que va a sobrevivir porque tú no le vas a dejar. No le malcrias...¿qué es mal criar?, ¿criar mal?, ¿por qué dormir con tu bebé, darle el pecho a demanda, cogerlo en brazos cuando llore, no gritarle, amenazarle o castigarle, es criar mal?, no lo entiendo...y  no hay ninguna evidencia científica de que si haces esto acabe siendo un "pequeño delincuente" y sometiéndote a sus más "perversos deseos de infante".

Much@s diréis, "eso lo dices ahora, pero ya veremos cuando acabes siendo una esclava de tu bebé...", y se equivocan porque para mi la decisión de tener un hijo ha de tomarse teniendo en cuenta todo el "esfuerzo físico" y económico que va a suponer. Y sabiendo que muchas veces es mejor renunciar a ciertas cosas (como un sueldo más en casa) a favor del cuidado constante de esa criatura en sus primeros años, por lo menos hasta que las políticas relacionadas con la maternidad cambien y se entienda que éste es uno de los trabajos más importantes del mundo porque de él depende el futuro de todos.

Se despide una carligochi premamá que supongo tendrá muchos detractores :P

jueves, 23 de junio de 2011

Los 30: ¿una edad esposada a una lista de objetivos o simplemente un número?


Creo que el título de esta entrada deja bastante claro de lo que voy a tratar hoy. No obstante, para los que no lo sepáis y queráis ir pensando en un bonito regalo, os diré que en algo más de un mes dejaré el tierno dos para entrar en un maduro tres. Un número que se transforma en otro y que me acompañará los próximos diez años.


La verdad es que no tengo ningún apego al dos y creo que el tres me va a sentar mejor. El tres es un número curvo y sexy, se puede convertir en una E con sólo reflejarlo y cuenta historias tan bonitas como la de los tres cerditos, así que puede que él y yo vivamos unos 10 años maravillosos.


El caso es que hoy he estado pensado en esas listas de propósitos y sueños por cumplir que suele hacerse la gente, la cual suele tener una fecha de caducidad amenazando su consecución, y me he dado cuenta que la barrera de los treinta es una de las más cortantes. A menudo reside en ella la diferencia entre sentirse un fracasado o una persona de éxito. Tener un hijo, o dos; un buen trabajo; tener el pack: casa en la ciudad y en el playa...y miles de cosas que parece que si no se hacen antes de una edad ya no tienen validez. Aunque es verdad que ahora esa barrera se está desplazando hacia la derecha (como está pasando en España, ejem) y cada vez se acerca más al número cuatro, otro gracioso dibujo que se asemeja a una silla, ¿quizás por ser el momento de descansar?, lo siento pero creo que no, los cuarenta de ahora son los treinta de antes, así que los treinta deben ser los veinte, ¿pero quién quiere volver a los veinte?, yo desde luego no, ahora me siento mucho más segura de mí misma y he aprendido a quererme, la chica de los veinte no sabía, era una analfabeta emocional, así que me quedo con los antiguos treinta.


Ya están aquí y he decidido repasar cómo imaginaba la niña carligochi a la treintañera carligochi, ¿y la adolescente carligochi?, todas esas carligochis pensándose a si mismas en un futuro, ¿alguna acertaría? Probablemente no, los sueños cambian, nosotros cambiamos y la importancia de las cosas se desdibuja ante nuestras narices al toparse con la vida real, lo que era importante para la niña carligochi no lo es para la “adulta carligochi”. Aparecen nuevos sueños, nuevas metas e ilusiones que nunca habías imaginado tener. Seguramente, si todo nuestro mundo no cambiase chocaríamos una y otra vez con la frustración de no hacer realidad todo lo que imaginábamos, nos quedaríamos estáticos y sin luz, seríamos unas personas aburridas y sosas atadas a la losa de sueños inconcluso. ¿Cuál fue tu primer sueño?, ¿se ha cumplido?, una vida basada en ese sueño sería una vida muy dolorosa, siempre y cuando no se haya cumplido, claro.


Empecemos con la niña carligochi, tan rosa y blandita como mimosín, que no como la mierda de pavo... ¿Con qué soñaba tan semejante inocencia?.


La niña carligochi se imaginaba a los treinta con una casa enorme, repleta de niños de todos los colores y sabores (perdonarme por esta frase tan políticamente incorrecta, pero es así). Pero no sólo de niños vivía esa carligochi, sino que en su enorme mansión también habitaban todos los animales habidos y por haber, especialmente perros, a modo de refugio. Ningún niño sufre, ningún animal es abandonado, la niña carligochi tiene un hogar para ellos...Obviamente no hay ni niños de todos los colores, ni un refugio de animales. Aunque si que he saboreado el placer de sentir el amor incondicional de Krisis, mi perra fiel y antisocial que tanto se parecía a mí.



Ahora le toca a la carligochi adolescente, tan rebelde e inconformista como pasional y alocada.


Este punto si que es difícil porque esa carligochi cambiaba su futuro tan rápido como se enamoraba y se desenamoraba de los personajes más variopintos.

Una de las carligochis adolescentes se imaginaba viviendo en un loft en el centro de Madrid, independiente, con una carrera de éxito y miles de amantes en sus paredes.

Otra imaginaba que vivía una historia de amor tan pura como Mathilde en “El Marido de la Peluquera”. Creo que ésta es la más auténtica de las carligochis. Se imaginaba que alguien se enamoraría de ella y bailaría cada noche bajo las estrellas, pero que ese amor tan puro no podría ser eterno, y acabaría muerta a los cuarenta años con una preciosa historia de amor...Ya os he dicho que era muy dramática y pasional. Tanto, que otra de las carligochis imaginaba su vida como la de Mimi en “Lunas de Hiel”. Esa pasión desenfrenada, el sexo como motor del mundo. El catalizador de todas las pasiones dominando su vida. Amor, dolor y pasión girando sin control...Otra vez una carligochi pasional y dramática.


Pero también había una carligochi un poco más centrada en su desarrollo profesional, la cual se imaginaba así misma escribiendo guiones tan mágicos como los de Patrice Leconte, el sueño de escribir y dar vida a tu sueño en la gran pantalla, dos pasiones creando una nueva realidad. Y todo ello con un montón de pequeñas carligochis sonriendo descalzas. Carligochi siempre ha querido ser madre y tener sus propias Elena, Alba y Carla. Tantas horas imaginando todo lo que las enseñaría, cómo las educaría, cuánto amor brotaría de su corazón al multiplicarse en nuevos seres, seres a los que amar.


Estas carligochis en realidad cumplieron parte de sus sueños, el amor desgarrador de los 17, el despertar sexual y su pasión incontrolable. La perversión del amor encontrado. Todas ellas conviviendo durante años en un mundo quizá algo fantástico y dramático, pero que hacía que me levantase todas las mañanas de la cama pensando en ti.


Luego apareció una carligochi un poco más adulta y más dolorida, y empezó a darse cuenta de que lo que ella quería era hacer la maleta y vivir en un mundo azul. Lejos de todo y cerca del mar, con el viento como compañero, y así lo hizo. La carligochi que va a cruzar la barrera del dos está cerca del mar, todavía no tiene esas pequeñas carligochis, pero las tendrá; no ha vuelto a sentir el calor de una “carita de bola”, pero estoy segura de que volverá a tener otra Krisis. Vivió su historia de amor atormentada y pasional, y está volviendo a revivirla. No tiene ni oficio ni beneficio, pero ha vuelto a escribir y no se preocupa tanto por el mañana, la vida es esto, ahora estoy aquí. Los sueños han cambiado, las metas ya no son las mismas, ya no hay metas que puedan volver a frustrarme. Le damos tanta importancia a las cosas que cuando no las conseguimos nos hacemos pequeñitos, tanto que podíamos vivir en el bolsillo de una chaqueta; pero las cosas son sólo cosas, los sueños sueños son y nosotros somos mucho más que lo que tenemos, somos el resultado de un millón de acontecimientos y de personas que nos han formado y deformado una y otra vez, somo animales metamórficos y no tenemos que tener miedo por eso. Que no hayamos cumplido lo que imaginábamos hace 10 años no significa que hayamos fracasado, simplemente algo ha cambiado o ese no somos nosotros ahora, así que Bye Bye número dos, estoy esperando al número tres y no sé que espera él de mí, pero yo desde luego no se lo voy a decir.


Se despide una carligochi entre el dos y el tres.

domingo, 1 de mayo de 2011

Hoy he tenido mi propio momento “Manhattan” al más puro estilo Woody Allen



Como Woody Allen en “Manhattan” tengo que encontrar las palabras adecuadas para presentaros mi relación con Malta, difícil tarea para una analfabeta emocional, pero necesaria en cualquier caso.




El pequeño personaje de las gafas gigantes y pelo revuelto empieza una de sus tantas historias diciendo:



“Él era tan duro y romántico como la ciudad que amaba. Tras sus gafas de montura negra se agazapaba el vibrante poder sexual de un jaguar. Nueva York era su ciudad y siempre lo sería.”



La distante mujer de pelo rizado y gafas oscuras, empieza otra de sus tantas historias sin final diciendo:



Ella, siempre tan rosa y dulce por el día, como desgarradora y oscura por la noche, se dejo caer en la ciudad de la calma. Sin prisas, sin ruidos y con una luna más grande que jamás había imaginado. Recordó esas noches en las que cantaba “quisiera ser tan alta como la luna” y soñaba que algún día lo sería. No le parecía que estuviese tan lejos y todavía no había sentido el vértigo que da mirar al infinito de un cielo despejado. Sentía que esa canción estaba hecha para ella y que, de algún modo, un día conseguiría ser tan alta como *qamar. Y lo fue.



Se dejo caer en una pequeña isla sin tiempo, donde los relojes pierden sus propiedades y las campanas anuncian la llegada de las horas. Sin tiempo que mirar, pero con muchas suelas que gastar, decidió pasear cerca del mar, acompañada de Bob Dylan, Lou Reed y Christina Rosenvinge. Extraña combinación marcando el ritmo de sus pasos. Se siente libre, no hay prisas y nadie empuja a nadie.



Esta noche subirá al tejado y, como otra gata más, aullará a la luna. Noche tras noche conseguirá ser tan alta como ella. Y por fin, la canción que cantaba cuando era una niña se transformara en realidad, y todo lo imposible pasará a ser posible. Quizás un día se descubra volando por las islas mientras hace el amor. Quizás sea la primera astronauta que no necesita traje espacial. O quizás, simplemente entre en Éxtasis como Santa Teresa.



Sea como sea, y tan sólo por el momento, tiene una relación sentimental con este país. Y como en toda relación no faltan las discusiones atormentadas y pasionales que se solucionan a la luz de la luna; los abrazos sin un porqué; las aburridas tardes sin nada que hacer; los días sin noche y las noches sin día; la amistad, el odio, el sexo y el amor infantil; las mañanas sin risa que terminan con lluvia y los amaneceres más bellos que jamás imaginaste; horas de bendita soledad donde sólo estamos los tres: mi cuerpo, mi mente y tú, mi país adoptivo.



“Él era tan duro y romántico como la ciudad que amaba”; ella siempre fue una soñadora de color rosa. Él escondía “tras sus gafas de montura negra el vibrante poder sexual de un jaguar”; ella viste cristales oscuros que invitan a soñar con la chica que se esconde detrás. “Nueva York era su ciudad y siempre lo sería”; Malta es su ciudad Ahora y nunca diré un para siempre, sólo un por el momento.

domingo, 26 de diciembre de 2010

El inicio


El 2011, inicio de la segunda década del siglo XXI, puede ser el inicio de una nueva vida para ti, para mí, para nosotros.


Quienes me conocéis sabéis que ansío vivir cerca del Mar, cerca del Mediterráneo, lejos de este Torrejón que me resulta tan poco motivador, tan falto de todo y tan lleno de nada.

Cuantas noches he pasado imaginando otra vida en la que al asomarme a la ventana, el azul del Mar me da los buenos días. Una vida distinta.


Hace mucho que soy consciente de que SÓLO se vive una vez. Puede que decir esto parezca una obviedad, pero esta consciencia no aparece en la mente del ser humano hasta que vive la pérdida como un hecho dramático y devastador que deja latente lo breve, frágil y cruel que es la vida. Ante tal situación podemos optar por seguir viviendo sin arriesgar o arriesgar buscando tener la vida que queremos tener. A mí me ha costado unos años darme cuenta de que algunos de mis sueños si se pueden cumplir y que ellos van a contribuir a tener una vida más tranquila, más hermosa y por consecuencia más feliz.


Sin ataduras de tipo económico, sin vástagos que cuidar, con un trabajo que podía ser perfectamente otro, nada me ata a quedarme en esta casa, en esta ciudad, en este país.... Hago las maletas y me voy a Malta, un archipiélago situado en el centro del Mediterráneo, al sur de Italia, al oriente de Túnez y al norte de Libia . Un pequeña islita donde empezar un nueva vida, donde volver a escribir, a ver el cine que ha hecho que sea quien soy, a amarte y a reinventarme. Quizá acabe trabajando de submarinista, abriendo una cafetería coqueta o simplemente en un trabajo cualquiera, el caso es que se abre ante mi un mundo de posibilidades y no me da miedo no saber qué será de mí en 6 meses, o en un año...No tengo miedo por no hablar inglés, al contrario, es un incentivo más para ir, una posibilidad de crecer. No me importa si sale bien o mal, siempre puedo volver, lo importante es vivir.


No penséis que nos vamos a la aventura, nos os voy a engañar, nos vamos de la manera más fácil que hay y es que Sergio ya tiene trabajo allí con la misma empresa en la que está ahora, así que todo el tema económico y laboral está más que solucionado lo que hace este nuevo capitulo de nuestra vida más fácil, pero no por ello menos emocionante.


Con estas líneas estoy abriendo oficialmente mi diario de vida en Malta. Quiero que mis hermanas, mi padre, mis tíos, tías, primos y primas; mis compañeras de viaje, mis amigas y amigos; los conocidos y desconocidos, compartáis conmigo esta experiencia y seas participes de lo que espero sea una nueva etapa llena de emociones y felicidad. Todavía queda algo más de un mes para que deje atrás el ruido de Torrejón y vuele a escuchar las olas de Mar, así que espero que disfrutéis conmigo de todos los preparativos para mi nueva vida.


Se despide una futura Maltesa.